25 de febrero de 2016

Curso de Zhineng III en El Centro


A partir de Abril:
CURSO DE ZHI NENG III EN EL CENTRO

Todos los viernes de 19.30 a 21 hs repasaremos Zhi Neng I y II, y estudiaremos las técnicas de Zhi Neng III que nos transmita un sábado por mes el profesor Matías Hegoburu.
Aquellos que tengan aprobados ZN I y II y todavía estén cursando el profesorado de Qi Gong encontrarán una enorme sintonía entre la temática de este año, sobre el Juego de los 5 Animales para sanar los 5 órganos y sus emociones asociadas según la teoría de los 5 elementos de la Med Trad China, con la técnica de Zhi Neng III, donde se trabaja precisamente con los 5 órganos y las correspondientes emociones.




9 de febrero de 2016

Profesorado de Qi Gong.

En marzo comienzan las clases del PROFESORADO de QI GONG
en EL CENTRO (city Bell), NISEKI y SHAKTI (La PLata) 
dictado por Gustavo Villar.
La temática de este año será  
WU QIN XI  El juego de los 5 animales.




     Así como desafiaron los milenios desde el refugio material de la roca, huesos, caparazones de tortuga, cortezas, cueros y telas, los antiguos conocimientos sobrevivieron también en los invisibles muros de la memoria, a través de las danzas y relatos que los narradores se encargaron de repetir generación tras generación en torno al fuego. Alto arte chamánico, el Chi Kung de los animales, que nos permite todavía hoy encarnar las cualidades energéticas del animal arquetípico, y hasta rastrear las huellas de nuestro totem personal, nuestro espíritu-animal protector. O dicho en términos más asequibles a nuestros parámetros actuales: descubrir con la práctica aquellos rasgos que nos emparentan con determinado animal, para así reconocer y potenciar nuestra naturaleza, como así también los del animal al que más nos cuesta asimilarnos, para trabajar con él nuestras limitaciones. 
     El trabajo con las formas de animales, cuando se realiza con la distendida concentración con la que juega un niño, desestructura la mente condicionada, “rompe el mapa de la cara”, afloja la máscara social que llevamos pegada siempre, permitiendo que aflore nuestra identidad profunda, nuestro núcleo vital creativo. Y es mediante el juego no competitivo, sin otro propósito más que el juego mismo, (esa forma de jugar que ya olvidamos), como se consigue.
     El niño vive en permanente transformación, sin resistirse. Lo mismo nos está sucediendo a los adultos a cada momento, pero no lo notamos. En el niño es tan evidente que le es imposible no percibirlo. De niños nos permitimos mutar constantemente, sin apegarnos a una imagen de nosotros mismos, ya que ésta no llega a consolidarse, a hacerse lo suficientemente rígida como para cristalizarnos en ella.
     Los niños están todo el tiempo siendo vividos por la vida. Pero la brecha con la manera adulta de construirse un ego de apariencia inmutable no es tan enorme como parece. Con el juego del Chi Kung de los animales empezamos a descubrir que el cerebro adulto es mucho más plástico de lo que suponíamos. Y esto se hace patente en los grupos heterogéneos, ya que entre las muchas magias del Chi Kung y el Tai Chi está el amplísimo espectro de estudiantes que concibe, fundiendolos, ofreciendo a todos un espacio-tiempo donde las ideas preconcebidas sobre el calendario se relativizan y dejan de tiranizarnos. El año pasado, por ejemplo, los extremos de edades que tuve entre los asistentes a mis clases fueron una alumna de 90 años en el Centro Neurológico Platense, y otra de 9 años, que asistía con su tía y su abuelo al Centro de Yoga de Nora Mercuri. Actualmente Teresa, una alumna de 83 años que ya va por su tercer año de práctica, viene acompañada por su nieta bailarina, de 19. A las dos les sirve y les brinda herramientas. Y nos ayuda a todos a sintonizar mejor, entendiendo por fin y en lo profundo que los niños, los jóvenes, los adultos y los adultos mayores, no pertenecen a planetas estancos diferentes. Somos todos lo mismo en permanente cambio. La niña de 9, la jovencita de 19, son mujeres que nacieron después de la mujer de treinta y pico, la de 81 o la de 90, que sólo son mujeres que nacieron antes. Esto es una obviedad, pero encuentro que en general soslayamos el factor tiempo en la ecuación vital. Para los adultos los niños son ciudadanos de la niñez, que nada tiene que ver con la nación Adultos. Los adultos jóvenes siempre lo fueron, y jamás pisaron el país de la niñez, ni piensan visitar la tierra de los ancianos. Todo separado y quieto, como si no fuéramos todos lo mismo en momentos diferentes, como si no existiera el hilo conductor del tiempo, haciendo que todo esté siempre transformándose.
    En la teatralización del juego de los animales, el hombre anciano puede ser un mono joven, y la niña un oso viejo, y la señora obesa una grulla, y el joven tímido un tigre, y ya nada es tan rígido ni permanente.

Extracto del libro MENTE DE AGUA, MENTE DE FUEGO, de Gustavo Villar